Capítulo XXV - El sentido de la vida
IntroducciónVallorion aparece en el Capitolio y, para sorpresa de todos, parece que no tiene malas intenciones... ¿Pero podemos creerle?
Más bien, se dice que Enar, el "Dios de la Insignificancia, la Coacción y la Dependencia", ha pintado una imagen terrible de Vallorion. Él nos ha llevado por mal camino.
De hecho, parece que Vallorion tiene una explicación para todos los eventos del pasado, lo que, como mínimo, pone en duda nuestra perspectiva anterior. Una historia de lo más interesante para el Nigromante Bastaran...
Vallorion promete guiar a los pueblos de este mundo a volver al camino correcto de la vida. Y eso significa, sencillamente, aprovechar cada día de tu vida para desarrollar todo tu potencial.
Según sus enseñanzas, los seres de este mundo tan sufrido malgastan el poco tiempo que tienen en conflictos sin sentido, solo para haber logrado algo significativo para "la comunidad" al final de sus vidas, en lugar de esforzarse por ser la mejor versión de sí mismos y, con esos poderes liberados, contribuir juntos a un mundo más pacífico.
Para concienciar sobre lo que cada uno puede hacer por sí mismo y por su desarrollo en cada etapa de su vida, Vallorion quiere crear lugares en nuestra ciudad donde sus aliados, los Orcos, los Goblins, los Amuni y los Dragones, pasen primero por las distintas etapas de la vida, siempre buscando el crecimiento personal y, en última instancia, con todas las habilidades que hayan aprendido, brinden soporte activo a la comunidad. Para apoyarnos en este proceso, Vallorion también nos enseña a realizar las creaciones en los Arsenales para obtener la llamada "Armadura de finitud": un equipo que permite a cada persona trabajar para alcanzar todo el potencial de su cuerpo y su mente.

Mientras acordamos darle una oportunidad a esta filosofía, el Capitán Bonkers regresa a la ciudad con su nuevo primer oficial, Diabhal, a bordo de la Perla Roja. Curiosamente, Diabhal no parece recordar su pasado como rey de los Orcos...
Vallorion quiere usar la Perla Roja como vivienda temporal y centro del Asentamiento, por lo que nos da las instrucciones de que la ampliemos poco a poco, también para proporcionar ayuda en la restauración de sus poderes, que promete usar para despertar a Bastet.
Atendiendo a la llamada de Vallorion, la Dama de la Guerra Bashuruk y su dragón Bruargha también regresan, al igual que el nuevo rey de los orcos, Bruitemail, y su lacayo Matad. Esto provoca cierta tensión entre los Orcos y los Amuni sobre quién goza ahora del mayor favor de la Diosa. Por casualidad, por fin conocen a Diabhal, a quien sus rostros le resultan familiares. Pero a nadie le apetece recordarle la conspiración que urdieron juntos contra él...
Cuando Bruargha (que en realidad es un Arcanólogo llamado Meleuka, que espía a los Orcos por encargo de los Hechiceros) intenta convencernos de que no debemos dejarnos engañar por Vallorion, y cuando los destinos de Diabhal y del Capitán Bonkers sirven de pista sobre los poderes manipuladores de Vallorion, Vallorion le quita los poderes a Meleuka y así la delata ante Bashuruk como espía del Dean Durcu. La Dama de la Guerra está horrorizada y enfadada por la traición de Bruargha y ataca a la indefensa Meleuka, quien, gravemente herida, consigue escapar con la ayuda de Bastaran. ¿Volveremos a ver alguna vez a la valiente espía?
Artículos relacionados